OPINIÓN GANADORA – FERIA DE OPINIONES DEL IFRTD (Enero 2007)

“Ya no estamos solos”  por Clarisse Cunha

Aquí mencionaremos algunos hechos que ya conocemos, como por ejemplo que las bicicletas constituyen la solución de transporte más viable para distancias cortas en el África del Sub- Sahara. Esto se debe a su precio asequible, capacidad de carga, velocidad, alcance, mantenimiento, facilidad de obtención e infraestructura simple. Estos hechos técnicos están bien documentados y discutidos en varios estudios, por lo que no se analizarán acá. Lo que se quiere analizar es lo que aún se desconoce (o no se conoce lo suficientemente bien) respecto a los cambios reales que las bicicletas producen en la vida de las personas a nivel más individual. ¿Las bicicletas cambian el sentido de vulnerabilidad y debilidad de la persona? ¿Cuáles son las lecciones que aprendemos de la gente que tratamos de ayudar? A continuación presento lo que he aprendido de los Namibios..

Namibia tiene una de las mas bajas densidades poblacionales del África, con menos de dos millones de personas en un área cercana a 2.5 veces el tamaño de Alemania. Más del 40 por ciento de la población vive en la región nor-central, y cerca del 67 por ciento habita en áreas rurales. A diferencia de lo que podríamos esperar de una estereotípica “aldea africana”, lo que caracteriza a las aldeas de Namibia son las distancias. No se ven docenas de chozas juntas. Al contrario, si se camina y camina, lo que se ve es un gran espacio: kilómetros que separan una casa-huerta de otra; varias horas de caminata desde las casas-huertas hasta las escuelas, clínicas, mercados e iglesias.

Las dificultades con las distancias se ven agravadas, debido a que Namibia enfrenta una combinación de servicios sociales inefectivos con un asombroso 23 por ciento de predominio del VIH/SIDA entre la población adulta. El sistema de salud ha estado luchando para lidiar con el número de personas admitidas en los hospitales con enfermedades relacionadas con el SIDA, pero la escasez de profesionales de la salud se mantiene como una barrera. En las áreas rurales, la falta de sistemas de transporte aísla a las comunidades del acceso a los servicios de salud, tratamiento y asistencia. Una solución a nivel de base es centrarse en proyectos domésticos para el cuidado de la salud. Estas iniciativas permiten que las personas que viven con VIH/SIDA (PLWHA, por sus siglas en inglés) reciban visitas de voluntarios de la comunidad entrenados, que ayudan con las faenas domésticas; proporcionan consejo e información para una adecuada nutrición, higiene y salud; proveen de medicación y materiales sanitarios; y dan alivio básico a los síntomas comunes.

El rol de los voluntarios dedicados al cuidado de la salud a nivel doméstico es el de superar el aislamiento social enfrentado por las PLWHA. Aparte de llevar medicación y materiales, oran, tienen paciencia para escuchar y dan palabras de aliento. Más del 50 por ciento de los voluntarios dedicados al cuidado de la salud a nivel doméstico tienen más de 50 años de edad. Más del 90 por ciento son mujeres. La mayor parte de ellos también son VIH positivos y tan pobres como sus clientes. Sin embargo, en lugar de dejarse llevar por las presiones de la edad, género, pobreza o enfermedad, ellos tienen la fuerza para ayudar a sus vecinos. Como no cuentan con medios de transporte apropiados, caminan hasta 20 Km por día para ayudar a las PLWHA a que vivan más cómodamente en sus hogares.

Desde Mayo del 2005, la Red de Empoderamiento del Ciclismo de Namibia (BEN Namibia, por sus siglas en inglés) ha organizado la entrega de cerca de 3,000 bicicletas a los voluntarios dedicados al cuidado de la salud a nivel doméstico en las regiones del Norte y Noreste. Las razones para centrarse en los voluntarios son obvias: al emplear bicicletas podrán ver más clientes, entregar más provisiones y permanecer más tiempo con cada cliente. Sin embargo, en un intento tanto para elaborar como para desafiar a la evidencia anecdótica, desde Julio del 2006 iniciamos una serie de evaluaciones participativas con receptores de bicicletas y otros miembros de la comunidad, incluyendo clientes.

Hasta ahora, hemos confirmado que las bicicletas ayudan a los voluntarios a expandirse y mejorar la entrega del servicio. Con las bicicletas, es más fácil ayudar a los clientes a acudir a las clínicas y mantenerse en el tratamiento. Las bicicletas incentivan el flujo de información en la aldea. Por ejemplo, los voluntarios pueden fácilmente organizar reuniones o buscar ayuda. Las bicicletas ahorran tiempo a las mujeres para hacer actividades domésticas en sus hogares y cuidar a sus propias familias. También hemos encontrado impactos negativos seguidos de sus estrategias para resolver situaciones, particularmente en términos de reparación y mantenimiento.

Ciertamente hemos aprendido de las evaluaciones, pero debemos reconocer que ninguno de estos puntos es nuevo. Lo que es nuevo, y probablemente constituya la verdadera lección aprendida, es el cambio invisible, pero más significativo, que las bicicletas promueven en la vida de los clientes. En un país como Namibia, donde las distancias imperan, las PLWHA resisten el peso del aislamiento social y geográfico. Están doblemente alejados, tanto de otras personas como de la vida en comunidad. No pueden hablar mucho sobre su status, ya que el estigma es aún una norma social. Los amigos y parientes que los apoyan viven demasiado lejos como para contactarse frecuentemente.

cuando nuestros cuidadores tienen bicicletas, ya no estamos solos

No obstante, gracias a las bicicletas los voluntarios superan los desafíos de las grandes distancias de Namibia. Según los clientes “cuando nuestros cuidadores tienen bicicletas, ya no estamos solos”, “sabemos que allí estarán cuando se los necesite”. Ellos pueden dar respuestas más rápidas. Ellos pueden quedarse mas tiempo para escuchar, hablar y compartir. Las bicicletas hacen que las personas infectadas y afectadas por VIH/SIDA se sientan menos vulnerables y débiles. Brindan la posibilidad de compartir experiencias de vida. Con las bicicletas, además de traer más provisiones y medicinas, los voluntarios brindan más felicidad, confianza, seguridad y orgullo a los clientes. Finalmente, aparte de la idea muy difundida sobre las bicicletas como medio de transporte accesible en África del Sub-Sahara, he aprendido que las bicicletas permiten a las PLWHA vivir una vida mas digna, humana y menos aislada.

Estas opiniones fueron una contribución de Clarisse Cunha, Coordinadora del Proyecto de Ben Bikes en Namibia.
Contact:
Clarisse@benbikes.org.za

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